
Hacía sol y según mi consejo fuimos cortando por las calles paralelamente a Rojo Gómez, nos reíamos de ciertas cosas que decíamos y bueno pues al cabo de unos minutos ya estábamos cerca de la escuela y el parque de la Oriental. Cruzamos la avenida y nos fuimos para las zapaterías y de pasada nos dimos un taco de ojo con una chica que pasaba por ahí. Entre puestos ambulantes se abría un pequeño callejón en cuya entrada una señora levantaba su puesto de comida, así que me pareció indicado preguntarle, la señora me respondió –aquí a la vuelta.
Cruzamos el callejón y salimos a una calle, pero no localizábamos el

Traté de intervenir rápidamente mientras Felipe y su amigo miraban toda la escena, así que me acerqué a la mujer que por cierto se veía bastante malencarada. Ella tenía un mandil y algunos de sus rasgos parecían masculinos, como el bigote que Felipe observó en su feo rostro; la ropa de servicio la delató, tenía puesto un mandil. Le pregunté si tenía pulque, a lo cual me dijo que no, sin descartar el hecho de que ahí se vendía algo, ¿nos preguntó a quien buscábamos? Sin darnos tiempo a responder se apresuró a regresar al interior no sin antes lanzar un rápido comentario sobre el hecho de que le hablaría a una de las muchachas para que nos atendiera.

De nueva cuenta inquirí acerca de si comercializaba pulque, a lo que me respondió que no. En breve la mujer nos citó la existencia de la Hija de la Colonia y apenas terminó de mencionar la dirección, la puerta se volvió a cerrar. Ahora podemos hacer mofa con el hecho de que en este tugurio no se nos permitió la entrada, tal vez porque olieron nuestra falta de solvencia o porque nuestra actitud ingenua no cabía en ese sitio. Por lo visto nunca sabremos bien a bien quien era Erika o si de verdad había pulque o no; solo pudimos notar que la planta baja de una casa de la Agrícola Oriental posee en sus entrañas, el esqueleto de una pulcata que suele ser devorado por unos cuantos privilegiados.
Regresamos a Rojo Gómez, Felipe y su amigo irían en otra dirección, empezaba a llover pero aun así sabíamos que existía la pulcata de Erika de la cual nos habían bateado. Ahora basta simplificarlo así: Nos reservamos el derecho de admisión o mejor dicho, abril y mayo.
Reseña: Ulises Ortega
3 comentarios:
Si es pulcata pero si no eres conocido tienes que entrar con alguien que si lo sea, en la calle de al lado (Oriente 237), sobre la 16 hay una tienda Coppel, aun lado hay unos "viene, viene", invitenle a alguno de ellos un pulquito y de seguro los llevara.
Si no tienen suerte, frente al cuartel de los polis hay una doñita que vende pulque en su puesto de verduras, lo trae de los rumbos de San Juan Teotihuacan.
VOLVEMOS A LO MISMO, UNA PULCATA VIP CON CONTRASEÑA PARA LA NATA Y CREMA DEL BARRIO. RIFADA LA SEÑA CAMINANTE ;)
eres fresa, por eso no te dejaron entrar. es como si vas comprar un toque, y le preguntas al chavo, oye tu vendes motas. no mames.
se dice. hola buenas, vengo por un pulque puedo pasar. gracias. o lo que es igual, llegas y le dice al chavo, que tranza quiero un treinta. y tan tan. para que tantas preguntas.
si te preguntan quien te dijo, pues le dices que un compa que ha venido.
para que tantas preguntas.
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