"...El maguey es como la raíz de nuestra tierra y el pulque su sangre, una sangre que debiera seguir alimentándonos...”




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jueves, 16 de julio de 2009

La Bella Cande





Es uno de los locales cuya altura es significativa, construido bajo los cánones que imperaban a principios del siglo pasado, pintada de rojo y una tonalidad crema amarillenta. La Bella Cande con licencia numero 184, parece haber librado satisfactoriamente su batalla al paso de la urbanización puesto que su ubicación en la esquina de una cuchilla que desemboca al distribuidor vial Heberto Castillo, no puede ser mas que fortuita. La antigua estación de ferrocarril -ahora de metro- en Sán Lázaro, una de las principales entradas a la ciudad, aunque parezca irrelevante, tiene en esta pulquería uno de los últimos rasgos originales que vieron su paulatina transformación.

El mismo nombre de la pulcata nos remite a un ambiente extinto, porque si bien se ubica en la colonia Moctezuma, La Bella Cande hacía alusión a la antigua zona de la Candelaria de los patos que con el paso de los años fue fraccionándose y quedó delimitada bajo otro criterio. En su interior, las paredes de azulejo se hallan decoradas con las obras de algunos grafiteros, los motivos son la leyenda de la mujer dormida del Iztacihuatl, una imagen mortuoria extraída de una escultura prehispánica y la emblemática fotografía de los mecapaleros de Casasola.

El lugar se halla bien conservado y limpio, de tal preservación son testigos un viejo lavamanos y las grandes puertas de metal que en su cima se adornan con las imágenes talladas de magueyes. Aún se conserva en operaciones el departamento de damas y otros tantos aspectos que le dan su estatus de pulcata, molcajete, altar para la virgen, aunque modesto y una clientela de pulqueros fieles. A los más asiduos visitantes de las pulquerías debería resultarles inusual el respeto con el cual atiende el lugar su encargado, mismo que si bien no escatima en bromas para algunos de los comensales, transmite para todo aquel que ingresa a la Bella Cande, un ambiente de amistad.

La concurrencia a este lugar es aceptable y aunque tres mesitas parecen
insuficientes, los clientes se postran en banquitos repartidos por el lugar. Por lo regular se ofrecen dos curados y el infaltable blanco, la calidad es buena y el precio también ya que es de los más bajos en la ciudad.

Una vez mas gracias a Ulises por tan buena reseña e invitamos a todos a que nos hagan llegar sus anecdotas y reseñas todo es bienvenido porque este blog lo hacemos todos.